Nacimiento del Museo
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Nacimiento museo

Nacimiento del Museo

 

 

Acuarela nacimiento del Museo 
En diciembre de 1821, el Libertador Simón Bolívar, Presidente de la República, envió a Europa al Vicepresidente Francisco Antonio Zea en busca de apoyo económico y científico, y del reconocimiento internacional para el nuevo Estado llamado Colombia, que comprendía la antigua Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Audiencia de Quito.

José Celestino Mutis




Pablo Antonio García del Campo (1744–1814).
José Celestino Mutis. Ca. 1805.
Óleo sobre tela. 75.4 x 63.3 cm.
Museo Nacional de Colombia, reg. 546.
Pieza perteneciente a la Real Expedición Botánica
que presumiblemente corresponde a uno de los retratos
heredados al Museo en  1825.


El 1º de mayo de 1822, Francisco Antonio Zea visitó en París al Barón Cuvier para solicitar su ayuda en la contratación de una comisión científica, con el fin de fundar "un establecimiento consagrado al estudio de la naturaleza, al adelanto de la agricultura, las artes y el comercio como fuentes de progreso".Con el mismo propósito entrevistó Zea al Barón Alexander von Humboldt y a Francisco Arago.De esta manera fueron designados Jean-Baptiste Boussingault para crear una división de química; François-Désiré Roulin, para actuar en fisiología y anatomía; Justin-Marie Goudot, en zoología y James Bourdon, como eslabón entre el futuro Museo Nacional y la Academia de Ciencias de París.

La dirección del establecimiento recayó sobre el peruano Mariano de Rivero. El gobierno de la naciente república esperaba, mediante la contratación de estos hombres, recuperar gran parte de los adelantos científicos de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada confiscados por Pablo Morillo en tiempos de la reconquista española.

El 28 de julio de 1823, luego de la llegada a Bogotá de la comisión de científicos, el Congreso expidió la Ley de creación del Museo Nacional , denominado entonces Museo de Historia Natural y Escuela de Minería. Como primera sede se escogió la antigua Casa de la Expedición Botánica, también conocida como Casa de los Secuestros.

Tan ilustres antecedentes y propósitos enmarcaron el origen del Museo Nacional, cuya apertura se celebró el 4 de julio de 1824, cuando el entonces Vicepresidente de la República, General Francisco de Paula Santander, declaró oficialmente creado el Museo, ocupando dos salas de la Casa Botánica, una destinada a las colecciones de zoología, mineralogía y botánica, y otra para los objetos de historia, ciencias y arte. Junto al establecimiento se instalaron un laboratorio químico, una sala de dibujo y una litografía. Un artículo de prensa de la época destacaba entre sus colecciones, además de los ejemplares de zoología y de los instrumentos científicos, las muestras minerales procedentes de distintos lugares de Europa y América, algunas piezas de hierro meteórico encontrados en el territorio de la República, fragmentos fósiles probablemente de mastodonte y "una momia encontrada cerca de Tunja con su manta bien conservada, y se supone tener más de 400 años".

Instalado en la Casa que albergó la colección de historia natural reunida por el sabio José Celestino Mutis y cuidada por sus discípulos, es de suponer que los primeros cuadros que conformaron la pinacoteca del Museo Nacional fueron los retratos del científico sueco Carlos Linné, el de Alexander von Humboldt y naturalmente los de Mutis. A finales de 1829, el viajero francés Auguste Le Moyne reseñó en la colección las primeras obras de interés artístico del período colonial.

El 19 de abril de 1825, tras la victoria de la batalla de Ayacucho (Perú), el general independentista Antonio José de Sucre remitió desde Potosí (Bolivia), con destino al Museo Nacional, cinco banderas de los ejércitos españoles vencidos por él en la batalla y el estandarte que portaron los hombres del conquistador español Francisco Pizarro cuando invadió el Perú en 1533. En su carta Sucre señalaba que tales trofeos recordarían un día "a los hijos de los libertadores que sus padres, penetrados de los deberes patrios y del sublime amor a la gloria, condujeron en triunfo las armas de Colombia". Este tipo de donaciones demuestran la importancia que desde sus inicios tuvo la nueva institución para los habitantes de la Nueva Granada y señalan que, a sólo un año de su inauguración, el Museo ya ampliaba la orientación de sus colecciones hacia los objetos históricos y artísticos más notables de la época prehispánica y de la guerra magna, hasta entonces inconclusa.
 
 
Alexander Von Humboldt
[Berlín, 1769 - Berlín; 1859]

Alexander Von Humboldt


Carlos Cazar de Molina (1795–1848).
Barón de Humboldt. 1823.
Litografía sobre papel. 25,3 x 19,4 cm.
Museo Nacional de Colombia, reg. 1864. 




Científico, geógrafo y naturalista. Viajero infatigable, llegó a Colombia en 1801 en compañía del botánico francés Aimé Bonpland. Su visita aumentó la resonancia internacional que ya tenía la obra de José Celestino Mutis y significó un gran impulso al desarrollo de la ciencia, las artes y la difusión del conocimiento de las riquezas naturales del país. El clímax de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada lo constituye el abrazo que se dieron Mutis y Alexander von Humboldt en Fontibón, el día de la llegada de este último a la capital granadina (15.7.1801) pues confirmó el pleno reconocimiento por parte de la élite científica europea a la labor desarrollada en suelo americano por Mutis y sus discípulos.
 
Algunas de las más interesantes obras del sabio alemán relativas a América son Memorias sobre las salinas de Zipaquirá, Ensayo sobre la Geografía de las plantas en los Andes equinocciales, Ensayo geognóstico sobre el yacimiento de las rocas de los dos hemisferios, Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América, Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente de 1799 a 1804, Cuadros de la naturaleza y Cosmos o Descripción Física del Mundo.
 

 
Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

Según la descripción del científico Jorge Arias de Greiff, «el pensamiento ilustrado incentivó a europeos y nativos a dirigir la mirada hacia la naturaleza tropical, con la múltiple visión de observadores, científicos y artistas. El rey Carlos III auspició la organización de expediciones botánicas en los territorios de México, Perú, Nuevo Reino de Granada, Filipinas y Cuba, al extremo que Humboldt afirmó: 'Ningún gobierno europeo ha gastado lo que el español en el conocimiento de las plantas'. La más notable de aquellas expediciones fue la del Nuevo Reino de Granada, gracias al estricto régimen de trabajo que la distinguió, determinado por el alto grado de exigencia que Mutis imponía a sus dibujantes».
 
El 27 de marzo de 1783 el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora creó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, de la cual nombró director al sabio gaditano José Celestino Mutis. La Expedición se inició el 29 de abril; se radicó primero en la Mesa de Juan Díaz (Cundinamarca), el 29 de junio se trasladó a Mariquita (Tolima) y el 3 de noviembre del mismo año Carlos III firmó la Cédula Real que le dio reconocimiento oficial. El documento estipulaba que sus objetivos principales eran «el examen y conocimiento metódico de las producciones naturales de mis dominios de América, no sólo para promover los progresos de las ciencias físicas sino también para desterrar las dudas y adulteraciones que hay en la medicina, tintura y otras artes importantes, y para aumentar el comercio, y que se formen herbarios y colecciones de productos naturales, describiendo y delineando las plantas que se encuentran en aquellas mis fértiles Provincias para enriquecer mi Gabinete de Historia Natural y Jardín Botánico de la Corte» .
 
La empresa permaneció en Mariquita hasta 1791, año en que fue trasladada a Bogotá (donde funcionó hasta 1808) y allí, según el historiador Federico Gredilla, «adquirió el carácter de una verdadera institución científica, con local espacioso, selecta y grandiosa biblioteca, sin sobresalto de ningún género [...] riqueza de aparatos e instrumentos científicos, y un crecido número de personas hábiles dedicadas con estusiasmo al estudio de las ciencias naturales».
 
En ella participaron principalmente pintores colombianos y quiteños. Aquellos dibujantes, colaboradores y artistas botánicos discípulos de Mutis, fueron la semilla artística y científica de la cultura republicana y llegaron a ser algunos de los gestores de la Independencia.
 
El 26 de mayo de 1816, Pablo Morillo entró con sus tropas a Santa Fe de Bogotá. «A sólo siete días de su llegada, y como una de las primeras gestiones a realizar por interés de la corte española, ordenó inventariar, clasificar y encajonar las colecciones de ciencias naturales guardadas en la llamada Casa de Botánica. El trabajo fue hecho con gran celeridad. Para el 9 de agosto ya se hallaba depositado, en 104 cajones, parte del mayor tesoro científico que ha tomado España de Hispanoamérica. Fueron 6.849 las láminas secuestradas -sin contar los 590 dibujos menores en tinta china-. Desde el 17 de noviembre de 1817 reposa en el Real Jardín Botánico de Madrid 'el más valioso trofeo alcanzado por España en los años trágicos de la reconquista'». Así describió el historiador Guillermo Hernández de Alba el final de esta gran empresa científica.
 
 
Antonio José de Sucre

[Cumaná, Venezuela; 3.2.1795 - Berruecos, Nariño; 4.6.1830]
Su familia, de ascendencia francesa y flamenca, pertenecía a la nobleza española. Su bisabuelo Carlos Adrián Sucre llegó a Cartagena de Indias como Gobernador a comienzos del siglo XVIII. La familia se estableció en Venezuela en 1729. Hijo de Vicente Sucre y María Manuela de Alcalá, hizo carrera militar desde niño. En 1811 ascendió a teniente y, según el historiador venezolano Manuel Pérez Vila, «fue designado Comandante de la Ingeniería Militar en la isla Margarita. A los 17 años era Comandante de Artillería en Barcelona, y a los 18 mandó un batallón de Zapadores. Fue Jefe de Estado Mayor de la División Bermúdez a los 19, y a los 20 años (1815) peleó en el cuerpo de Artillería de la ciudad de Cartagena, sitiada por el ejército del general Morillo. Fue ascendido por Bolívar a Coronel en 1816, y a General de Brigada en 1820, cuando iba a cumplir 25 años. Ministro Interino de la Guerra ese mismo año, secundó al Libertador en la planificación muy anticipada de la Campaña de Carabobo (a la cual ya no asistió Sucre pues fue enviado al Sur), y también en 1820 fue uno de los negociadores republicanos de los Tratados de Armisticio y de Regularización de la Guerra firmados luego por Bolívar y Morillo. Cuando triunfó como General en Jefe de Pichincha, Sucre tenía algo más de 27 años, y aún no había cumplido los 30 cuando puso fin en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, a las guerras de Independencia de Hispanoamérica. Tenía 31 años cuando fue elegido primer Presidente de Bolivia. A los 33 fue herido en el brazo derecho al sofocar un motín en Chuquisaca. Había apenas cumplido 34 cuando triufó en Tarqui el 27 de febrero de 1829, y dejó para la posteridad aquella noble sentencia: 'En las contiendas entre hermanos la victoria no da derechos'». El 4 de junio de 1830 fue asesinado en Berruecos, en el sur de Colombia, cuando regresaba de Bogotá a Quito, después de intentar un acuerdo para impedir la disolución de la Gran Colombia.
 
 
Cuaderno de Curaduría

Origen de la institución museal en Colombia: Entidad científica para el desarrollo y el progreso

 

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