Piezas en Diálogo, agosto-septiembre-octubre de 2017
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Piezas en diálogo

Piezas en Diálogo, agosto-septiembre-octubre de 2017

 
 


 





El programa de Piezas en diálogo busca establecer nuevas relaciones temáticas y de interpretación entre el conjunto patrimonial de piezas de historia, arte, etnografía y arqueología de las colecciones del Museo Nacional y del Icanh. Durante el 2017 las Piezas en diálogo se dedicarán a conmemorar acontecimientos de construcción de identidad política, cultural o artística, significativos para la nación colombiana



AGOSTO- SEPTIEMBRE- OCTUBRE

Colección de Arte
Sala República de Colombia
Tercer piso





Ricardo Acevedo Bernal, 150 años:
 un artista con alma y gracia



“Porque si el alma no mueve los pinceles, se hace obra, pero arte no.”

Ricardo Acevedo Bernal





Una velada singular

Hubo un momento en el que Colombia coronaba a sus poetas y pintores y no solo a sus reinas de belleza y cantantes vallenatos. Este es el caso de Rafael Pombo (1833-1912) y Ricardo Acevedo Bernal (1867-1930), quienes recibieron dicho reconocimiento en el teatro Colón de Bogotá el 20 de agosto de 1905 y el 13 de abril de 1928, respectivamente. 

En tal fecha, el pintor fue condecorado como “Artista Máximo” en el teatro Colón
de Bogotá. Tenía sesenta años, de los cuales había dedicado cuarenta y cinco a cultivar una carrera artística ininterrumpida.




Autor desconocido   

Corona de laurel con la inscripción "A Ricardo Acevedo Bernal en 1928. La ciudad de Bogotá"

1928

Orfebrería en oro amarillo de 18 kilates

8 x 20 x 22 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 7414.001



El evento, presidido por el presidente conservador Miguel Abadía Méndez (1867-1947) y el ministro de Instrucción y Salubridad Pública José Vicente Huertas (1888-ca. 1953), congregó a lo más granado de la sociedad capitalina, la cual disfrutó de una velada que ofreció cuatro momentos, organizados así:


1. Una exposición de las obras más reconocidas de la trayectoria artística del pintor.

2. Un concierto tocado por la Orquesta del Conservatorio de Música dirigida por el compositor Guillermo Uribe Holguín (1880-1971).

3. La coronación del pintor como “Artista Máximo” en manos del presidente Abadía Méndez y la entrega de un diploma honorífico por parte de Roberto Pizano (1896-1929), rector de la Escuela de Bellas Artes.

4. La lectura del discurso de homenaje, elaborado por el escritor, político y entonces presidente de la Academia Colombiana de Historia José Joaquín Casas (1865-1951), quien se encontraba convaleciente en ese momento, a raíz de lo cual su texto tuvo que ser recitado por Pizano.  



Al final de la velada, el pintor sexagenario agradeció, a través de palabras leídas por el maestro Uribe Holguín, los honores otorgados a su personalidad artística durante esa noche y se prestó a recibir el reconocimiento de varias personalidades, como el arzobispo de Bogotá Ismael Perdomo Borrero (1872-1950) y el embajador de Chile en Colombia, el escritor, pintor y arquitecto Pedro Prado (1886-1952).




Autor desconocido

Diploma otorgado al Maestro Señor Don Ricardo Acevedo Bernal

1928

Impreso

23 x 26,5 cm

Colección particular


Al volver la mirada a esta ceremonia memorable en la etapa final de la vida de Acevedo Bernal, cabe la pregunta: ¿por qué fue coronado este pintor como “Artista Máximo” en un evento oficial que reunió a los representantes del poder político, eclesiástico, diplomático, artístico y social del país en la ciudad capital?

Responder a este interrogante implica revisar aquellos datos biográficos del artista que nos muestran aspectos de su destreza plástica y los saberes que incorporó a su pincel a lo largo de su carrera. Para ello, es importante también analizar los elementos que reforzaron la idea de integralidad en su trabajo.



Las primeras lecciones

Con catorce años de edad, Acevedo Bernal inició el aprendizaje de las bases del dibujo con el pintor costumbrista Francisco Torres Medina (ca. 1841-ca. 1906), hijo de Ramón Torres Méndez (1809-1885), uno de los principales artistas nacionales previos a la academia. Cuenta Wenceslao Montenegro (ca. 1830-1907), director del Colegio Santo Tomás de Aquino, institución donde Torres Medina impartía sus clases de dibujo, que al llegar la época de exámenes finales Acevedo Bernal dio muestras de su habilidad al pintar un retrato de excelente tratamiento, lo cual le mereció el reconocimiento de su maestro, el mismo director y los asistentes a la muestra de los trabajos de los alumnos del curso.

El joven artista continuó esta formación en 1882 al inscribirse en la Academia Nacional de Pintura. Allí estudió con Pantaleón Mendoza (ca. 1855-1911), uno de los primeros discípulos del mexicano Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), precursor de la Academia de Bellas Artes en Colombia. En 1883, Acevedo Bernal participó con los estudiantes de la academia en una exposición organizada con ocasión del centenario del nacimiento de Simón Bolívar (1783-1830). 



Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Pantaleón Mendoza

Ca. 1905

Óleo sobre tela

53,5 x 40,5 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 2125



En este certamen, el pintor de dieciséis años recibió una condecoración especial por la calidad en la “soltura y destreza en el manejo del lápiz y gusto en la idealización” de los trabajos que presentó, entre los cuales se destacaron un dibujo de cuerpo entero de Bolívar y un retrato del pintor Epifanio Garay (1849-1903). Sus habilidades para el retrato fueron advertidas por su maestro Mendoza, quien lo invitó a trabajar como retratista en su taller, oficio que el joven aprovecharía para poner en práctica los ejercicios de dibujo tomados del natural y la aplicación del color. Más adelante profundizó sus competencias de dibujo en el ámbito académico con el pintor jesuita Santiago Páramo (1841-1915), quien impartía clases de arte en el Colegio Máximo de San Bartolomé desde 1887. Con Páramo reforzó sus conocimientos en simetría, perspectiva y composición.



Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Cabeza de hombre / ¿Autorretrato?

1886

Carboncillo sobre papel

38 x 27,9 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 2398



A estas enseñanzas se sumaron las lecciones impresionistas que adquirió durante su viaje a Nueva York (1890-1894), donde descubrió la pincelada dinámica aplicada al retrato con el pintor norteamericano William Merritt-Chase (1849-1916), de quien fue estudiante en la Liga de Artistas en 1894. Durante su permanencia en el exterior conoció al pintor noruego Adelsteen Normann (1848-1918), con quien aprendió el género del paisaje, y trabajó en un taller de fotografía, en donde se le encargó realizar retratos a lápiz y retocar con color las imágenes de los clientes.

Su estadía en la ciudad estadounidense no duró mucho, dado que la nostalgia por su tierra lo motivó a regresar a Colombia. Una vez establecido en Bogotá decidió combinar lo aprendido en el extranjero a través del dibujo y las pinceladas cargadas de color. De este ferviente deseo por fundir sus aprendizajes artísticos surgieron dos obras que anticiparon su genialidad creativa.




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

La niña de la columna

1894

Óleo sobre tela

41 x 30,5 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 2124



La primera de ellas es La niña de la columna (1894), una escena doméstica en la que se evoca el recuerdo de un ambiente cotidiano en un solar bogotano, reflejado en los detalles que rodean la composición, como las flores de manzanilla que crecen en las materas de barro.  En este óleo, Acevedo Bernal logra transmitir las sensaciones de afecto y calidez a través de la actitud juguetona de la niña, que se sostiene de la columna, figura acentuada por el manejo eficaz del color que refleja la luz. Así, el cuadro muestra una de las múltiples facetas del pintor en la que se enfatiza el carácter íntimo del contenido representado, un estilo apropiado desde el dominio lumínico que aprendió con su maestro norteamericano Merritt-Chase.

La segunda obra es el Triunfo de la Virgen del Carmen (1895), la cual constituye, a su vez, el primer cuadro en gran formato realizado por Acevedo Bernal. En esta pintura se observa el tratamiento propio que el artista daba a los temas religiosos, a los cuales transmitía una fuerte expresión emotiva reforzada por un cromatismo afectado por los contrastes de luz y sombra. Este efecto permitió al artista presentar temas sacros dotados de emoción y afectos más humanos.



Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Apoteosis de la Virgen del Carmen

1895

Óleo sobre tela

362 x 239 cm

Iglesia de San Juan de Dios

Imagen tomada de: Vallín, R. y Vargas, L. (2004). Iglesia de San Juan de Dios. Bogotá: Arquidiócesis de Bogotá.




Notas de espíritu nacional

Acevedo Bernal se destacó también por su interés en la música. En 1882 comenzó a estudiar en la Academia Nacional de Música bajo la dirección de Jorge Wilson Price (1853-1952). Allí conoció al músico y compositor Pedro Morales Pino (1863-1926), con quien compartió el gusto por los ritmos regionales y las letras populares, los cuales recopilaron y tocaron juntos en compañía de los instrumentos más tradicionales como la guitarra, el tiple y la bandola.

Luego de varios esfuerzos de coordinación y ensayos, Morales Pino fundó en 1887 la primera estudiantina conformada por “instrumentos nacionales”, la cual fue denominada Lira Colombiana y de la cual hicieron parte Temístocles Vargas (1866-1950) en la segunda bandola, Rafael Riaño en la guitarra y Acevedo Bernal en el tiple. Esta pasión por la música nacional fue interrumpida por su viaje a Estados Unidos entre 1890 y 1894.



Autor desconocido 

Emilio Murillo y Ricardo Acevedo Bernal

Ca. 1897

Copia en albúmina

9 x 6 cm

Galería de Notabilidades Colombianas

Biblioteca Luis Ángel Arango


El pintor volvió a unirse a su viejo amigo Morales Pino en 1897 para llevar a cabo un nuevo proyecto musical. En esta oportunidad hizo amistad con Emilio Murillo Chapull (1880-1942) y los tres formaron un quinteto instrumental en compañía de Antonio González y del poeta Julio Flórez (1867-1923). Los miembros del grupo amenizaron las tertulias poéticas bogotanas, antes de que los efectos de la guerra de los Mil Días (1899-1902) los dispersaran por un tiempo.




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Sabanero: pasillo para piano

Ca. 1899

Impreso

32,9 x 22,9 cm

Biblioteca Nacional de Colombia, M1687. C6 CMPC CAR 1/11



Acevedo Bernal sacó el mayor provecho de esta colaboración artística y antes de que terminara el siglo XIX empezó a componer pasillos como Sabanero, Zagal, Diluvio, Teusaquillo y El gran viejo, en honor a su amigo Morales Pino.




En busca del color y la luz

Al finalizar la guerra, el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo (1844-1928), realizó un concurso entre los pintores académicos más distinguidos para decorar las pechinas (los cuatro ángulos que sostienen la cúpula de una iglesia) de la catedral primada de Bogotá. Los seleccionados fueron Santiago Páramo, Epifanio Garay, Ricardo Moros Urbina (1865-1942) y Ricardo Acevedo Bernal. El tema elegido fueron los cuatro evangelistas, los cuales fueron distribuidos al azar de manera que Páramo pintó a san Mateo, Moros Urbina a san Lucas, Garay a san Juan y Acevedo Bernal a san Marcos. 

En este mural el pintor plasmó con excepcional libertad su interés por el color vibrante y la pincelada pastosa, elementos que demuestran una frescura pictórica frente a la pincelada suavizada y el color velado presentes en las otras pinturas de las pechinas, que reflejan un espíritu más académico.




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

San Marcos

1902

Mural

Catedral primada basílica metropolitana de la Inmaculada Concepción de María de Bogotá



Acevedo Bernal fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en dos ocasiones. En el primer momento (1902-1903) decidió fundar el Museo de Bellas Artes, para lo cual contó con la colaboración de Moros Urbina. Este proyecto le permitió reunir durante cuarenta y seis años las piezas más representativas de iniciadores, maestros y destacados estudiantes de la academia artística. Gran parte de las colecciones que albergaba este Museo pasaron a formar parte del Museo Nacional, cuando se abrió su sede definitiva en el antiguo Panóptico en 1948. Otras pasaron posteriormente a la colección de pintura del Museo de Arte de la Universidad Nacional.

En 1903 viajó a Europa por iniciativa propia para formarse en la prestigiosa Academia Julian de París. Allí estudió con Léon Bonnat (1833-1922) y Tony Robert-Fleury (1837-1911), afines al movimiento impresionista, lo que le permitió explorar técnicas diferentes como la acuarela, el pastel y las pinceladas pastosas cargadas de color encendido. Así mismo, trabajó en el taller de Jean-Paul Laurens (1838-1931), donde se especializó en el desarrollo de escenas alegóricas, y exhibió la obra Resignación en la Exposición de bellas artes de París en 1906. 

El recorrido iniciado en la capital del arte moderno lo llevó a visitar Italia y España para copiar a los grandes maestros del arte occidental en galerías y museos. Al final de su periplo europeo descubrió la fuerza del color y la luz con el pintor español Joaquín Sorolla (1863-1923).

Los resultados de esta formación no se hicieron esperar, ya que en 1905 Acevedo Bernal pintó el retrato de Rosa Biester de Acevedo (1879-1934), su segunda esposa. En este lienzo, el contraste lumínico se hace evidente por medio de las pinceladas que moldean la blusa de la modelo y la piel que cubre su hombro derecho, elementos en los que se observan diferentes calidades: tonos más claros reflejan la luz que entra por la ventana y otros más encendidos recrean la fuente de iluminación interior.




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Rosa Biester de Acevedo 

1905

Óleo sobre tela

116 x 61 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 2119



En 1908 regresó al país y fundó una academia privada para la enseñanza del dibujo y la pintura. El primer gran reconocimiento a su empeño artístico le fue otorgado en la Exposición nacional de bellas artes organizada con ocasión del primer centenario de la República de Colombia en 1910. Allí recibió una medalla de honor por el conjunto de sus obras. 




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  

Retrato de mujer

Ca. 1910

Óleo sobre tela

85 x 85 cm

Ministerio de Cultura, inv. 115440 


En 1911 fue nombrado nuevamente director de la Escuela de Bellas Artes, cargo que ejerció hasta 1918. Durante este segundo periodo se ocupó de la descuidada sección de señoritas, para lo cual contrató al pintor y caricaturista Coriolano Leudo (1886-1957) como maestro de pintura, y estimuló a los estudiantes a trabajar al aire libre para que reprodujeran en sus obras la atmósfera luminosa y colorida de los paisajes sabaneros. El espíritu que buscó cultivar en la escuela se distinguió por la libertad en la pincelada y por la experimentación con el color, lo cual sirvió para seguir desarrollando la visión moderna que había traído previamente a Colombia el pintor Andrés de Santa María (1860-1945), quien se había formado también en Europa y había asimilado la libertad creativa de los pintores impresionistas.



La madurez artística

La producción pictórica de Acevedo Bernal se acrecentó entre 1915 y 1919. Por estos años, la Iglesia fue su mayor comitente, hecho que se evidencia en las obras de su autoría que hasta la actualidad se pueden ver en la capilla del Sagrario, la iglesia de la Veracruz, el Colegio Mayor del Rosario, la iglesia del hospicio de San Antonio y la catedral de Tunja. En este periodo incursionó igualmente en la arquitectura al diseñar la fachada actual de la ermita de Egipto y el segundo cuerpo de la fachada de la basílica menor del Voto Nacional.




Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 -

Civitavecchia, Italia; 1930)  

La Virgen al pie del madero 

1915

Óleo sobre tela

160 x 105,5 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 3469



Por otro lado, en 1916 el Ministerio de Instrucción Pública le pidió a Acevedo Bernal esculpir el busto del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) para unirse a la celebración hispanoamericana del tercer centenario de su fallecimiento. El pintor modeló el busto en arcilla para luego encargarle al escultor Polidoro Cuéllar (1878-1935) que lo reprodujera en mármol. Esta escultura adornó desde 1916 hasta finales de los años 50 la plaza de España frente al hospital de San José y actualmente se encuentra en el parque El Retiro en la ciudad de Bogotá, en la calle 82 entre carreras 9 y 10.



Ricardo Acevedo Bernal 

(Bogotá, 1867 -

Civitavecchia, Italia; 1930)  

Miguel de Cervantes Saavedra

1916

Arcilla modelada

Imagen tomada de: Tercer Centenario de la muerte de Cervantes. (1916). Memoria del Ministro de Instrucción Pública al Congreso de 1916. Bogotá: Imprenta Nacional.




Entre 1920 y 1921, Acevedo Bernal se dedicó a pintar a los protagonistas de la Independencia, representaciones de las cuales podemos destacar las muchas versiones del retrato de Simón Bolívar (1920), cuadros que  despliegan gran fuerza y vitalidad según el espíritu hierático que quiso destacar el pintor del Libertador de América. Cabe destacar que esta imagen se constituyó en una especie de ícono de la representación de Bolívar que ha perdurado durante todo el siglo XX hasta el presente, así como el lienzo Los padres de la patria saliendo del Congreso de Cúcuta, realizado en 1921 para conmemorar el centenario de ese evento, que representa otros próceres como Francisco de Paula Santander (1792-1840), Antonio Nariño (1765-1823), Camilo Torres (1766-1816), José Igancio de Márquez (1793-1880) y Joaquín Mosquera (1787-1878). Este cuadro preside actualmente la sala plenaria del Senado de la República en el Capitolio Nacional.



Ricardo Acevedo Bernal 
(Bogotá, 1867 - Civitavecchia, Italia; 1930)  
Simón Bolívar
1920
Óleo sobre tela
140 x 108 cm
Sala del Consejo de Ministros
Casa de Nariño




Al finalizar la década de los años veinte del siglo pasado, Acevedo Bernal realizó los retratos de los fundadores de la Academia Colombiana de Historia, José Manuel Marroquín (1827-1908), José Joaquín Casas y Pedro María Ibáñez (1854-1919), y fue comisionado para hacer dos homenajes nacionales dedicados a la memoria del escritor José María Vergara y Vergara (1831-1872) y al jesuita Santiago Páramo, uno de sus primeros maestros en el dibujo académico.

Luego de su coronación como “Artista Máximo” en abril de 1928, el Estado lo nombró cónsul de Colombia en Civitavecchia, puerto italiano ubicado a 80 kilómetros de Roma. Hacia allí partió con su esposa y sus tres hijas y se desconoce si siguió su trabajo como pintor. 




Roberto Pizano Restrepo 

(Bogotá, 1896 - 1929)  

Acevedo Bernal y sus hijas

Ca. 1923

Óleo sobre tela

89 x 107 cm

Museo Nacional de Colombia, reg. 2181



En 1929 se celebró en Sevilla la Exposición iberoamericana, organizada por España para promover la hermandad entre las naciones iberoamericanas, Portugal y Brasil. El Gobierno colombiano participó en este evento y en su pabellón realizó una exposición de bellas artes en la que se exhibieron las obras más reconocidas de Acevedo Bernal. 


El 7 de abril de 1930, el pintor falleció en Italia a los 63 años. Al tener noticias del triste suceso, el Estado colombiano y la Escuela de Bellas Artes dejaron por escrito, en diferentes medios impresos de la época, sentidas elegías y monografías que resumieron los logros artísticos del pintor y reafirmaron la importancia de su trabajo para las artes nacionales. Treinta y tres años después, los restos de Acevedo Bernal y su esposa fueron repatriados y hoy reposan en la basílica menor del Voto Nacional, templo que alberga lienzos de gran tamaño sobre la vida de Cristo que fueron pintados por el artista bogotano.



Un legado por descubrir

Hoy, al revisar la obra de Acevedo Bernal en conmemoración de los ciento cincuenta años de su nacimiento, podemos afirmar que este pintor trajo al panorama de las artes nacionales una mirada innovadora y variada sobre la pintura académica. 

Esta nueva visión estuvo nutrida por la curiosidad de aprender formas originales de representar la realidad desde el procedimiento más básico y a la vez esencial de todo el aprendizaje de la pintura, es decir, el dibujo. Es a partir de allí que el pintor desarrolló luego lenguajes plásticos dinámicos basados en la pincelada colorida y pastosa, elementos que individualizaron sus obras, de manera que cada una de ellas nos muestra la fecundidad de su talento artístico.

De tales piezas vale la pena destacar las de carácter más íntimo, que son las que expresan con mayor claridad y fuerza su destreza plástica y los saberes que incorporó a su pincel a lo largo de su carrera. La integralidad de este artista se ve reflejada también en su trabajo en otros campos artísticos cercanos a la pintura, como la escultura, la arquitectura y la música.

Las palabras del crítico polaco radicado en Colombia Casimiro Eiger (1909-1987) resultan adecuadas para resumir el trabajo del artista y su contribución a las artes nacionales, al presentar en 1950 los logros del pintor así:

Acevedo Bernal supo extraer todo lo mejor que se encontraba en [sus] maestros, sin desdeñar las sutilidades que le brindaba la novedosa técnica impresionista. De allí que algunos cuadros […] se constituyan en producciones verdaderamente acabadas, en las que la maestría se une –y no contradice– a su genuina sensibilidad.




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Curador(es)Samuel León Iglesias, Departamento de Arte

Fecha: Agosto a octubre de 2017

LugarSala República de Colombia (1886-1910)

CostoAdultos: $4.000 | Estudiantes: $3.000 | Niños (de 5 a 12 años): $2.000



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