Piezas en Diálogo, Diciembre de 2017 a marzo 2018
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Piezas en diálogo

Piezas en Diálogo, Diciembre de 2017 a marzo 2018

 
 


 



El programa de Piezas en diálogo busca establecer nuevas relaciones temáticas y de interpretación entre el conjunto patrimonial de piezas de historia, arte, etnografía y arqueología de las colecciones del Museo Nacional y del Icanh. Durante el 2017 las Piezas en diálogo se dedicarán a conmemorar acontecimientos de construcción de identidad política, cultural o artística, significativos para la nación colombiana. 


DICIEMBRE 2017  - ENERO - FEBRERO - MARZO 2018
Colección de Historia y de Arte
Sala de Emancipación y República en el Segundo Piso
y Sala de Ideología, Arte e Industria en el Tercer piso




Simón Bolívar, detalle. Reg. 1805
José Antonio Páez, detalle. Reg. 239



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Simón Bolívarca. 1820. Reg. 1805
José Antonio Páez, 1822. Reg. 239
Estribos llaneros que pertenecieron al sargento Prietoca. 1810. Reg. 213
Carta de Juan Nepomuceno Moreno al Libertador Simón Bolívar25.10.1818. Reg. 1039
Paisajeca. 1900. Reg. 5249
Paisajeca. 1900. Reg. 5250




El encuentro de Bolívar y Páez en los Llanos:
 200 años de una alianza militar para la libertad




Durante las guerras de Independencia, Simón Bolívar (1783-1830) y José Antonio Páez (1790-1873) se encontraron por primera vez el 30 de enero de 1818 cerca de San Juan de Payara en Apure, región del oeste de Venezuela fronteriza con el Nuevo Reino de Granada. Aquella entrevista inició la colaboración directa de las tropas de Páez con el ejército de Bolívar, alianza que obtuvo su primer fruto en la victoria del 12 de febrero sobre las huestes realistas de Pablo Morillo (1775-1837) en la batalla de Calabozo (Guárico, Venezuela). Con la adhesión de Páez, líder de las fuerzas independentistas en los Llanos de Apure, Bolívar logró el control de territorios desde el Orinoco hasta el Arauca. Páez comandaba unos 4000 hombres entre los que se contaban emigrados neogranadinos, escapados de los ejércitos de la Reconquista, y llaneros, algunos de los cuales habían servido en los ejércitos realistas comandados por sujetos como los españoles José Tomás Boves (1782-1814) y Francisco Tomás Morales (ca.1781-1844).
















Fabricante desconocido
Lanza de hierro que perteneció a Francisco Tomás Morales
Ca. 1819
Madera y hierro forjado
Museo Nacional de Colombia, reg. 60
Figura en el Catálogo general del Museo de Bogotá (1917)


En efecto, los llaneros fueron combatientes esforzados y notables sus proezas durante la Independencia. Sin embargo, su adherencia a la causa patriótica no fue constante. Los llaneros que integraron los ejércitos realistas participaron activamente en la destrucción de la Segunda República Venezolana (1813-1814). Ejércitos que la historiografía tradicional denunciaba por su sevicia y barbarie. La adhesión de los llaneros a la causa del rey se explica en parte debido a su antagonismo frente a la aristocracia criolla que controlaba la Primera República Venezolana (1811-1812). Los llaneros buscaban  defender sus bienes y su forma de vida frente a los aristócratas con intereses ganaderos en los Llanos. Sin  embargo, las prácticas de conscripción severas de los realistas y el desconocimiento por parte de Morillo de los privilegios que habían alcanzado en las campañas anteriores condujeron a que muchos llaneros desertaran de los ejércitos del rey. En 1816 y 1817, líderes patriotas como Páez aprovecharon este descontento en las tropas llaneras y las atrajeron a la causa independentista.







Juan Nepomuceno Moreno (s. XVIII-1839) 
Carta de Juan Nepomuceno Moreno al Libertador 
Simón Bolívar
Ca. 25.10.1818
Manuscrito                            
Museo Nacional de Colombia, reg. 1039

Adquirido por el Ministerio de Educación con destino
al Museo Nacional (ca. 1955)



La colaboración entre las huestes lideradas por Bolívar y Páez se produjo debido a que este último reconoció la autoridad de Bolívar a finales de 1817, siendo aquel el punto culminante de la estrategia política del Libertador para someter a los demás caudillos patriotas venezolanos. En 1817 Bolívar había impuesto su mando sobre los que actuaban en el oriente de Venezuela, haciendo fusilar a Manuel Piar (1774-1817) y controlando el desafío a su autoridad conjurado en el Congreso de Cariaco convocado por Santiago Mariño (1788-1854). Del mismo modo que el liderazgo general de Bolívar fue cuestionado, la autoridad de Páez en los Llanos también había sido disputada. Los líderes de las tropas patriotas del Casanare habían expresado su descontento respecto  al caudillo del Apure y respecto a los oficiales que este había nombrado. Juan Nepomuceno  Moreno (s. XVIII- 1839), uno de los  caudillos casanareños, escribió a Bolívar manifestando el abandono experimentado por la provincia, solicitando el reconocimiento de su autoridad en la zona y el envío de armas para enfrentar a los Realistas.


Los Llanos y los Llaneros 









Jesús María Zamora (1871-1948) – atribuido
Paisaje          
Ca. 1900         
Óleo sobre tela                                  
Museo Nacional de Colombia, reg. 5249
Donado por la Fundación Beatriz Osorio (14.5.2003)
Jesús María Zamora (1871-1948) – atribuido
Paisaje          
Ca. 1900         
Óleo sobre tela                                              
Museo Nacional de Colombia, reg. 5250
Donado por la Fundación Beatriz Osorio (14.5.2003)



Los llaneros se caracterizaron por su habilidad ecuestre, la cual se convirtió en una ventaja militar durante las guerras de Independencia. Esta tuvo origen en su constante trashumancia, resultado de su dependencia de la ganadería como actividad económica. Debido a la diversidad de las poblaciones, la identidad cultural común de los pobladores de los Llanos fue producto, sobre todo, de su adaptación al entorno geográfico. Las extensas llanuras ocupan cientos de miles de kilómetros, repartiéndose entre Colombia y Venezuela. Estas se distinguen por su baja altitud, un clima de extremos –anualmente se suceden temporadas secas y húmedas–, y por la presencia de bosques y sabanas de pastizales. Los pobladores amerindios ocuparon desde muy temprano la región, desarrollándose diferentes culturas como la achagua y la guahibo-sikuani. La región fue explorada por los españoles desde el siglo XVI, particularmente por expediciones en búsqueda del Dorado. Sin embargo, aunque se fundaron algunas ciudades en dicha centuria, la incorporación de la región al sistema colonial fue limitada. En los siglos XVII y XVIII las órdenes religiosas ejercieron un papel importante en la implementación de la presencia ibérica en la región, destacándose el papel de los misioneros jesuitas y agustinos recoletos.





Fabricante desconocido
Campana de las misiones jesuitas
 de los Llanos Orientales

Ca. 1700
Bronce fundido
Museo Nacional de Colombia, reg. 962
Donación del contralmirante Rubén Piedrahita Arango (12.5.1955)






Fabricante desconocido
Estribos llaneros que pertenecieron al sargento Prieto, de la época de la Independencia
Ca. 1810
Madera tallada y hierro forjado
Museo Nacional de Colombia, reg. 213
Figura en Nueva guía descriptiva del Museo Nacional (1886)



Durante el siglo XVIII y principios del XIX los españoles, indígenas, mestizos y afrodescendientes crearon en los Llanos una sociedad diversa, experimentándose variaciones importantes en la composición de las poblaciones que habitaban la extensa región. Los Llanos que hoy en día hacen parte de Colombia estaban poblados principalmente por indígenas y mestizos, y, en lo referente a la actividad económica, se puede constatar que a la ganadería se añadió la producción de algodón. En cambio, en las llanuras venezolanas la población afrodescendiente era más abundante, desarrollándose en esta zona empresas ganaderas de gran envergadura. Fueron aquellos los llaneros que lucharon por el Rey y luego en los ejércitos patriotas que lograrían victorias como Boyacá (1819) y Carabobo (1821).

 

 

Representar para la memoria

 

Los Llanos se han percibido tanto como una posible fuente de ingente riqueza –desde el Dorado hasta la explotación petrolera actual–, como una región "devoradora de hombres", debido a sus difíciles condiciones ambientales. Sin embargo, la construcción discursiva que probablemente más ha influido en la representación del Llano y de sus habitantes es aquella que atañe al llanero en cuanto que sujeto libre y combatiente por la Independencia. Esta representación inició en las primeras décadas del siglo XIX, con textos como este pasaje escrito por Francisco de Paula Santander:  


Durante la campaña de los Llanos, de 1816 a 1818, se hacía la guerra a los españoles con caballería y muy poca infantería… Los caballos y el ganado se tomaban donde estaban, sin cuenta alguna y como bienes comunes; el que tenía vestido, lo usaba; el que no, montaba desnudo su caballo con la esperanza de adquirir un vestido en el primer encuentro con el enemigo. Habituados los llaneros a vivir con carne sola, y robustecerse sufriendo la lluvia, no temían la falta de otros alimentos ni el crudo invierno de aquel territorio. Nadadores por hábito, ningún río los detenía en sus marcha; valerosos por complexión, ningún riesgo les intimaba (Páez, Memorias, 160).  












Autor desconocido
José Antonio Páez
1822
Óleo sobre tela adherida a cartón
Museo Nacional de Colombia, reg. 239
Adquirido por el Ministerio de Instrucción Pública con destino al Museo Nacional (1913)


Pedro José Figueroa 
(ca.1770-1838) – atribuido
Simón Bolívar
Ca. 1810
Óleo sobre tela
Museo Nacional de Colombia, reg. 1805
Donado por el expresidente Eduardo Santos (24.1.1959)



La imagen del llanero como un centauro al servicio de la causa de la Libertad se reiteró durante el siglo XIX por quienes escribieron la historia patria. En el XX se continuó proyectando, lo que se hizo patente, por ejemplo, en la forma como se enseñaba la Independencia a los escolares y en monumentos públicos, como el aquel erigido en el Pantano de Vargas por Rodrigo Arenas Betancourt (1919-1995). La imagen construida del llanero heroico se integró al relato oficial de la historia de la nación colombiana, mismo proceso que acaeció con las efigies de los grandes hombres de la Independencia, tales como Bolívar y Páez. En el primer cuarto del siglo XIX en Colombia inició la creación de una iconografía republicana con la producción de retrato de los "héroes de la patria". Estos sirvieron como símbolos del nuevo orden, –a la par de escudos, banderas y alegorías– ocupando posiciones relevantes en espacios y ceremonias públicas. Estas pinturas de Bolívar y Páez fueron elaboradas durante la década de 1820, cuando los representados habían dejado de ser líderes insurgentes y se habían convertido en dirigentes de la emergente República. En la representación de estos personajes se destaca sus proezas militares, así como su autoridad en el nuevo orden político. 








Detalle del Monumento a los Lanceros
de Rondón. Paipa, Boyacá
Foto archivo Dirección de Patrimonio - Mincultura

Monumento a los Lanceros de Rondón-Paipa, Boyacá
Foto archivo Dirección de Patrimonio - Mincultura  





Conclusión

 

La somera revisión de la participación de los Llaneros durante la Independencia recuerda  que este pueblo altivo fue artífice protagónico y dinámico de su propia existencia. Si bien rememoramos los doscientos años del encuentro de Bolívar y Páez, con sus respectivas consecuencias para el proceso de Independencia, se hace necesario recordar que los proyectos caudillistas de estos líderes solo pudieron llevarse a cabo debido a que contaron con el apoyo de los Llaneros. Los habitantes del Llano han contribuido constantemente al devenir de su propia historia, la cual no debería leerse con el lente de los discursos centralistas y centralizantes sobre la nación.        

 

 

Bibliografía  

               

Gutiérrez Viñuales, R. (2003) El papel de las artes en la construcción de las identidades nacionales en Iberoamérica. Historia Mexicanavol. 53-2, 343-355.

 Izard, M. (1983). Sin domicilio fijo, senda segura, ni destino conocido. Los llaneros del Apure a finales del periodo colonial. Boletín Americanista33, 13-83. 

Lynch, J. (2006). Simón Bolívar: A Life. New Haven y Londres: Yale University Press.

Páez, J. A. (1916). Memorias del general José Antonio Páez. Madrid: Editorial América.

Rausch, J. M. (1984). A Tropical Plains Frontier. The Llanos Of Colombia. Albuquerque: University of New Mexico Press.

Rausch, J. M (1986). The Taming of a Colombian Caudillo: Juan Nepomuceno Moreno of Casanare. The Americasvol. 42-3, 275-288. 

Rausch, J. M (2008). "Vaqueros Románticos", "Tierra del Futuro" o "Devoradora de Hombres": La frontera de los Llanos en la formación del nacionalismo colombiano. Historia y Sociedad14, 23-44. 

Thibauld, C. (2003). Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la Guerra de Independencia en Colombia y Venezuela. Bogotá-Lima: Planeta-Institut Français d'Etudes Andines.

 

 

 

Curador(es): Santiago Robledo Páez, María Paola Rodríguez Prada, Departamento de Historia.
La exhibición en sala contó con la participación de Paloma Nicolás, Departamento de Arte

Fecha: Diciembre de 2017 a marzo de 2018

Lugar: Sala 11 - Emancipación y Republica [1810 - 1886] 
y Sala 16 - Ideologías, Arte e Industria [1910 - 1948]

CostoAdultos: $4.000 | Estudiantes: $3.000 | Niños (de 5 a 12 años): $2.000

 



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