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[Novedades de la Sala de Adquisiciones Recientes] El espíritu Yucuna de los animales Sala de Adquisiciones Recientes, segundo piso Del 6 de febrero al 23 de abril del 2006
Boleto de ingreso a las salas de la exposición permanente
El Museo Nacional de Colombia y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh,
organizan esta exposición etnográfica con el fin de dar a conocer el atuendo y parte de los objetos ceremoniales utilizados durante el ritual amazónico del Baile del muñeco, que enseña la manera como los indígenas de esta
región conciben y manejan la naturaleza. Estas piezas fueron adquiridas por el Ministerio de Cultura al Museo de Artes y Tradiciones Populares que se cerró definitivamente en el 2005. |
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El Baile del muñeco se celebra al final de las lluvias en la época de la cosecha del chontaduro, de febrero a abril, e inicia el ciclo anual
de las fiestas de la región de los ríos Apaporis, Mirití, Paraná y Caquetá en la Amazonía colombiana. La comunidad invitada visita la maloca del abuelo anfitrión y en ese espacio de congregación y de representación mítica del
cosmos, celebran un rito de fecundidad durante dos días y sus noches, danzando con guaya, saya, camisa y máscara, acompañados por cantos a coro que rememoran los mitos y los personajes de origen, animales y espíritus.
Los
Yucuna aguardan ansiosos en la imponente maloca a que los espíritus ancestrales, los verdaderos dueños de la selva amazónica, lleguen del otro mundo para celebrar con ellos un nuevo ciclo de vida. Cuando el sol alcanza el cenit
irrumpen con vehemencia los toris
o arrolladores del agua, cabalgando en sus penes erguidos, amenazando a las mujeres y embistiendo al dueño del baile. Según la tradición oral, en la playa mítica de Muñeco del río Apaporis, el shamán escuchó los cantos de los pescados y vio cómo saltaban y bailaban. Los pescados enseñaron la danza al shamán y le pidieron que lo transmitiera a su pueblo. Así, el ritual se dispersó por toda la región y desde entonces los yucunas, tanimucas, letuamas, macunas y matapíes lo celebraron en tiempo de la cosecha del chontaduro
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Como todos los años, en la víspera del baile llegará mucha gente invitada a la maloca. Las mujeres encenderán un fogón pequeño e
instalarán sus ollas, las cuyas; Los hombres guindarán las hamacas y los más jóvenes saldrán a jugar en la cancha de baloncesto. Entre risas y conversaciones todos se dispondrán a pasar dos días compartiendo chicha, coca, tabaco y
carne de monte; contarán cuentos, recordarán mitos y bailarán con los muñecos, sus ancestros.
A partir de ese momento, los bailadores invitados, guiados por el cantor tradicional, iniciarán una secuencia de danzas y juegos
interpretados con máscaras diferentes, en representación de los personajes míticos. Más de cuarenta secuencias rituales con variaciones en las estrofas del canto y los pasos de los danzantes se irán presentando sin interrupción
durante dos días con sus noches. Entrarán el viento, las abejas, los micos, distintas aves selváticas, los osos, el tigre, las serpientes, los murciélagos, las hormigas, las arañas, los cangrejos, las avispas, los orejones y otra
gran variedad de seres míticos o dueños animales que representan la fauna amazónica.
El baile se irá desarrollando en ritmos fluctuantes. En la noche, toda la gente, sin excepción, estará abrazada tendiendo líneas en el
espacio ritual y moviéndose en círculos marcados por un paso colectivo y unísono. El canto grave de los hombres invadirá el recinto con palabras de antiguo. La gente no podrá traducir literalmente los cantos, pero sabrá sus
significados, que remiten a las historias de los personajes. Por momentos, la intensidad bajará y muchos se sentarán a mirar la representación teatral de los personajes y de sus historias. |