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Las diversas comunidades indígenas que ocuparon el actual territorio colombiano elaboraron instrumentos musicales de cerámica
y orfebrería a partir de figuras animales. Estas representaciones se relacionan con la cosmogonía propia de cada grupo y evidencian la importancia de los cantos -aprendidos de los animales, según los mitos. Dentro del material
cultural del altiplano nariñense, las ocarinas o silbatos de cerámica presentan forma de caracoles marinos. Estas piezas se han hallado en entierros como ofrendas centrales, lo cual demuestra su importancia ceremonial.
El
carácter realista de este ejemplar revela el conocimiento y familiaridad de estas comunidades con esta especie animal y permite afirmar que constituyó parte fundamental de su mundo. En la actualidad, las formas marinas con
decoración geométrica hacen parte vital de los objetos rituales y de la mitología Kogui: «Cada cual tiene su silbato de caracol como tiene su propia vida. Si robas el silbato de caracol de un hombre, matas a su dueño». |
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