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El martes 5 de noviembre del 2002 el maestro cartagenero Enrique Grau Araújo hizo entrega oficial de la donación de
siete de sus obras al Museo Nacional de Colombia, en un homenaje ofrecido por el Museo y Julio E. Rueda & Cía.
Los óleos Joven comunista, Rafael, La parca, Nancy, Mujer llorando,
Ventana de Tasco y Niña con juguete, realizados entre 1942 y 1955, se exhiben, a partir de esa fecha, en la sala Los primeros modernos, que reemplazó a la Sala Botero, Obregón, Wiedemann
, ubicada en el tercer piso.
Con esta nueva sección, el Museo busca presentar en una misma sala la generación de artistas que revolucionó el arte colombiano en la década de 1950: Fernando Botero, Alejandro Obregón,
Guillermo Wiedemann, Juan Antonio Roda, Eduardo Ramírez Villamizar, Edgar Negret y Enrique Grau.
Los primeros modernos Texto de Carmen María Jaramillo
Entre 1946 y 1949 se realizan el VII Salón
Nacional de Artistas [1946], el Salón de los jóvenes [1947], el Salón de los 26 [1948] y el Salón Nacional de Arte Moderno [1949], eventos que van a resultar definitivos para agrupar a una generación emergente, y para comenzar a
identificar conceptos poco usuales en la plástica local de la época: arte joven y arte moderno, este último con un carácter que trasciende el mero antiacademicismo.
En las muestras comienza a reconocerse la producción
de nuevos pintores y escultores como Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar, Édgar Negret, Enrique Grau, Guillermo Wiedemann, Lucy Tejada, Hernando Tejada, Alberto Arboleda y Guillermo Silva, entre otros. También se hace
visible que los trabajos de estos jóvenes comienzan a diferenciarse de los planteamientos de sus maestros (Ignacio Gómez Jaramillo, Pedro Nel Gómez y Luis Alberto Acuña, entre otros), quienes tuvieron su principal fuente de
inspiración en el muralismo mexicano. Estos últimos artistas arraigan en una estética narrativa y social que había resultado de interés en su momento, pero que comienza a percibirse reiterativa hacia mediados de siglo.
Los
primeros modernos, por su parte, expresan total desinterés frente al planteamiento nacionalista de sus antecesores y manifiestan, desde su obra, la necesidad de una renovación en los terrenos formal y conceptual, y la importancia
de generar una apertura hacia el arte internacional, pero desde una propuesta que no pretenda reflejar las vanguardias europeas o norteamericanas. Alejandro Obregón, Édgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Guillermo Wiedemann,
Enrique Grau y Juan Antonio Roda, y en un momento posterior, Fernando Botero, van a ser los artistas más significativos de este grupo que, pese a no constituir un movimiento ni proferir manifiestos, generan desde Colombia
planteamientos propios del arte moderno. Algunos han dado en llamarlos el grupo trabista en virtud del significativo intercambio de ideas que mantuvieron con la crítica argentina Marta Traba, quien desde sus escritos y a
partir de sus gestiones, respalda su trabajo y contribuye a proyectarlo tanto en el campo nacional como hacia el exterior. |
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