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A comienzos del siglo XVI llegaron los primeros españoles al Golfo de Urabá. En 1510 fundaron dos de las primeras ciudades en
el Nuevo Mundo: San Sebastián de Urabá y Santa María la Antigua del Darién. Los escritos de la época nos cuentan que Vasco Núñez de Balboa, había sido nombrado gobernador interino, era buen líder. Logró establecer unas
relaciones pacíficas con los indígenas, quienes les daban de comer y los atendían. Sin embargo, tres años después Pedrarias Dávila, quien era menos diplomático que Balboa y más directo, lo reemplazó. Buscaba oro y los nativos eran
sus servidores, no sus vecinos. Los nativos se rebelaron. Ya no hubo comida. Vinieron entonces el hambre y las epidemias. Las expediciones en busca de piezas de oro fracasaron. Pero los españoles no tenían mucho que dar a cambio.
Pronto no tendrían nada ni para ellos mismos. Santa María la Antigua agonizaba. En 1519, Pedrarias se marchó y fundó Panamá al otro lado del istmo. En 1524, un fuerte abandonado cayéndose a pedazos, ollas de cerámica rotas, clavos,
herrajes y cerraduras oxidándose, platos traídos de España y algunas pesas de red en piedra, quedaron como recuerdo de los momentos de convivencia y largos años de conflicto entre conquistadores y nativos del Darién. |
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